La belleza y el Poder: Nuestra Señora del Monte Carmelo Por Susan Brinkmann CS&T Corresponsal Traducido por Mercedes Pozo La Peste Bubónica [Muerte Negra] que arrasó Europa en 1347, mataba a más de 800 personas por día. Nadie escapaba, ni siquiera los sacerdotes, ni las religiosas. La Orden del Carmelo sufrió tantas perdidas que uno de los miembros de la Orden cayó de rodillas, suplicando a su Patrona, intercediera por ellos. Por segunda vez en su vida la Virgen Maria, se le apareció a San Pedro Tomás, como nuestra Señora del Monte Carmelo y le aseguró que no tenían nada que temer. La plaga no acabaría con la Orden, ni ninguna otra. La orden del Carmelo permanecería hasta el fin de los tiempos Este famoso Carmelita, San Pedro Tomás, muy conocido en la Iglesia del Este, donde disfruta de un gran número de devotos, es poco conocido en la Iglesia del Oeste. A este Legado Papal y eventual Patriarca de Constantinopla, se le atribuyeron muchos milagros después de su muerte, por lo cual fué eventualmente desenterrado y encontrado incorrupto. Otra intervención poco conocida de la Reina del Carmelo, fué aprobada por la Iglesia en 1983, a pesar de que ocurrió en Pellevoisin, Francia en 1876. Una joven de 23 años de edad, Estelle Faguette, se estaba muriendo de tuberculosis pulmonar. En la noche del 14 de Febrero de 1876, cuando apenas le quedaban pocas horas de vida, Estelle quien yacía en mortal agonía, suplicaba a Dios que le diera fortaleza para aceptar la muerte. De repente, a los pies de su cama, se le apareció el diablo. A pesar de que creyó que eran sólo alucinaciones, ella se estremeció con terror porque la criatura era muy horrible. Casi al mismo instante, la Santísima Madre, apareció en el otro lado de la cama. Ella se dirigió hacia el diablo y le hablo fuertemente. “¿Qué te trae a ti, aquí? ¿No ves que ella lleva mi insignia y la de mi Hijo?” Nuestra Señora se refería al Escapulario café que Estelle llevaba en ese momento. El diablo desapareció y cinco días más tardes, Estelle quedó curada completamente. En cada una de las siguientes 15 apariciones de la Virgen a Estelle Faguette, nuestra Señora llevaba el Escapulario. Luego Estelle explicaba, “¡Nunca podré describir cuan bella era!” Esto fué exactamente lo mismo que Santa Bernardita dijo acerca de Nuestra Señora en Lourdes, en su última aparición en Julio 16 — Fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Bernardita dijo que nunca había estado más bella como en aquella aparición final. Una centuria más tarde, Lucia Santos, en Fátima haría el mismo comentario acerca de nuestra Señora en su aparición final en Octubre 13 de 1917. Este fué el día en que nuestra Señora señaló hacia el Sol y este girando hacia la Tierra, parecía que iba chocarla. En el instante en que iba a golpear, apareció en el cielo vestida como nuestra Señora del Monte Carmelo y volvió el Sol otra vez a su puesto. Luego, Lucia diría que Nuestra Señora nunca fué más bella que cuando se apareció como Nuestra Señora del Monte Carmelo. Nunca fue tan bella y nunca tan poderosa! Por encima de todos sus gloriosos títulos, Nuestra Señora parece preferir este. Y por una buena razón ya que es uno de sus más antigüos títulos, su nombre derivado del combate apocalíptico entre el Profeta Elías y los falsos profetas de Baal que ocurrió en las faldas del Monte Carmelo descrito en el Antigüo Testamento (1Re 18) Ambas partes prepararon un sacrificio pero sólo Yahweh tuvo el poder para enviar fuego desde el cielo para consumirlo. Después de ver este espectacular milagro, los falsos profetas se postraron en tierra gritando: “¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!”. Pero el Profeta Elías, hizo algo más que convencer a los falsos profetas de adorar a Yahweh. En el mismo día, mas tarde subiria a la cima del Monte Carmelo y vería subir del mar Mediterráneo, una nubecilla pequeña como la huella de un hombre. Instantáneamente recibiría el conocimiento de que esta nube representaba la Mujer que “aplastaría la cabeza de la antigüa serpiente” con su talón. Pura y blanca, Ella es Inmaculada, como la nube sin embargo produjo lluvia. Esta lluvia representaba las gracias que Ella traería a la Tierra, por darnos al Mesías. Esta Mujer, revelada al Profeta Elías en la batalla apocalíptica entre el Bien y el mal, vendría a ser conocida como la Virgen del Carmelo. Su poder como el de esta legendaria batalla, su belleza como la de la montaña donde la batalla se realizó. “¿No es verdad que bajo este titulo la Virgen es la Reina de los Profetas, la Reina del Antigüo y del Nuevo Testamento, y al mismo tiempo Reina del Apocalipsis? se pregunta John Haffert, autor y co-fundador de la Armada Azul de nuestra Señora de Fátima [The Blue Army of Our Lady of Fatima.] “¿No es verdad que este titulo atrae a todos sus hijos bajo su manto para así poder aplastar la cabeza de la serpiente?” Su “manto” es el Escapulario café, que Ella impone a sus hijos como el Profeta Elías puso a su sucesor Eliseo. Estelle Faguette logró la protección de la Virgen Maria en contra del ataque del maligno en su lecho de muerte con sólo cubrirse con el manto del Escapulario, y fué con este Escapulario en particular en sus manos que la Virgen Maria apareció en el momento más critico de Fátima. Haffert escribe, “En el clímax de este gran milagro, cuando parecía que el mundo iba ser destruido por el sol, la Santísima Virgen apareció en el cielo con el Escapulario en sus manos, ofreciéndolo; devolviendo el sol a su lugar, y la multitud de miles de gentes de pronto, colmados de júbilo y consolación.” Imagínese el espectáculo de decenas de millares de gentes mojadas hasta los huesos reunidas en el campo de Cova da Iria, mirando al Sol acercarse peligrosamente hacia la Tierra apareciendo tan grande que ocupaba todo el cielo. Hombres aterrorizados tirándose al suelo pidiendo perdón, Ateos convertidos instantáneamente. Incluso la prensa escéptica despavorida, muchos de ellos luego reportaron el terror que experimentaron con el evento. “Mientras esto ocurría, los videntes veían escenas de los Misterios del Rosario en el Cielo,” escribe el autor Francis Johnston en su libro, “Fátima: El Gran Signo.” Los Misterios Gozosos fueron representados por la Sagrada Familia, los Misterios Dolorosos por nuestro Señor cargando con la cruz a cuestas con la Virgen Dolorosa. “Finalmente, solo Lucia tuvo el privilegio de ver a nuestra Señora del Monte Carmelo con el Escapulario en sus manos ofreciéndolo al mundo, como representación de los Misterios Gloriosos.” Johnston especula que la razón de este singular privilegio es que solo Lucia sobreviviría hasta la madurez, y entraría eventualmente en la orden Carmelita donde aprendería que “el espíritu del Carmelo representa el triunfo sobre el sufrimiento.” Así come el Profeta Elías experimentó el triunfo sobre el sufrimiento causado en Israel por los falsos profetas de Baal, así nosotros alcanzaremos el triunfo sobre los falsos dioses de nuestra cultura si rogamos por la intercesión del bello y terrible poder de la Virgen del Monte Carmelo “Finalmente, debemos ver en el titulo de nuestra Señora del Monte Carmelo no sólo la nube simbolizando la Inmaculada, sino también el fuego que el Profeta Elías bajó del cielo,” escribe Haffert, “este gran milagro prueba que Dios es Dios. Verdaderamente debemos afirmar que así como ‘Israel’ representa al pueblo de Dios, así el ‘Carmelo’ representa la victoria del pueblo de Dios.”
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